domingo, 24 de abril de 2016

Pueblo a pueblo: Hontangas

José Antonio Fernández, alcalde. Este vecino oriundo de Hontangas se ha estrenado este mandato en la política local al frente del Ayuntamiento, aprovechando que su situación laboral en la factoría de Michelin le deja tiempo libre. Hontangas es una de esas pequeñas localidades que jalonan la provincia de Burgos y que conserva el sabor de la tradición en sus calles y en sus gentes. Quien acuda a este municipio en busca de grandes joyas patrimoniales tendrá un instante de decepción ya que, más allá de la iglesia parroquial y la curiosa ermita de la Virgen de la Cueva, que como la propia advocación mariana sugiere está excavada en la propia tierra, no hay más monumentos destacados. Pero esa desilusión se torna al instante en una oleada de paz y sosiego que entra por los poros del visitante e inunda cada recoveco del alma, asaltando a las preocupaciones y las prisas desde cualquier esquina, desde cualquier calle y desde cualquier paraje para conquistar al forastero y llevarle a retrasar su retorno a su rutina y escenario habitual.



José Antonio Fernández, alcalde. Este vecino oriundo de Hontangas se ha estrenado este mandato en la política local al frente del Ayuntamiento, aprovechando que su situación laboral en la factoría de Michelin le deja tiempo libre.
 
«Venir aquí y dar un paseo por la vega del Riaza y el Hontanguillas, en cualquier época del año pero sobre todo en verano, es una auténtica delicia, te conecta con la naturaleza, y recorrer el páramo te regala unas vista privilegiadas de toda la zona», reconoce el alcalde de Hontangas, José Antonio Fernández. Esta riqueza natural es la que ha hecho que estas tierras hayan visto pasar por ellas a distintas civilizaciones, desde la Prehistoria hasta la actualidad, pasando por la civilización vaccea o romana, dejando todas ellas pruebas, algunas ocultas aún, de los avances de la civilización en este enclave de la comarca ribereña.
La vida en este municipio varía mucho dependiendo de la época del año, como el paisaje. En verano, la frescura del entorno y el periodo vacacional hace regresar a las casas familiares a los que pasan el resto del año en la ciudad, revitalizando las calles y animando charlas vecinales y partidas de cartas. Cuando llega el invierno, ese bullicio se aquieta hasta casi desaparecer, quedándose a penas 30 vecinos en el municipio. A pesar de lo reducido de esta cifra de población, los habitantes de Hontangas cuentan con los servicios necesarios para el día a día. «Tenemos el consultorio médico, con una doctora y enfermera que vienen varios días a la semana, hay panadería, pasa el carnicero de Moradillo a vender, tenemos un club social municipal, una especie de bar donde se reúnen los vecinos, y, sobre todo en verano, pasa también alguna de esas furgonetas de congelados para que la gente pueda aprovisionarse», enumera el primer edil.
El Ayuntamiento de Hontangas se ve limitado por los escasos ingresos con que cuenta, dependiendo de las subvenciones de las Administraciones superiores para ejecutar mejoras en el municipio. Los responsables municipales están pendientes de la convocatoria de cualquier tipo de ayudas públicas a las que se puedan acoger y ya tienen un destino para los fondos que puedan llegarles para invertir en la localidad. «Queremos realizar el asfaltado de todas las calles que podamos, dependiendo de lo que nos otorguen, priorizaremos las que estén en peor estado para ir mejorando el estado del pueblo. Afortunadamente, la red de abastecimiento de agua y alcantarillado no precisa mucha inversión, por lo que con el asfaltado será suficiente», explica José Antonio Fernández.