Pasaba las horas entretenido en su taller y asomándose al muro del picacho donde había plantado un madroño, el árbol representativo de Madrid. Era un "gato" de verdad, sus padres y abuelos también habían nacido en Madrid.
Enviamos un cariñoso saludo a sus familiares y en especial a su esposa Crescen y a sus hijos, José Luis, Irene y Elena.
Descanse en paz
