sábado, 27 de febrero de 2016

La comarca ribereña está de moda ya que además también ocupa el número uno del ránking de zonas vitivinícolas españolas que les gustaría conocer, por delante de Rías Baixas y Rueda
 La época de la vendimia suscita un gran interés entre los visitantes que apuestan por el enoturismo. DB
 
La Ruta del Vino Ribera del Duero está de moda. Así lo evidencia el análisis de la demanda turística en las Rutas del Vino de España correspondiente al último trimestre de 2015 realizado por la Asociación Española de Ciudades del Vino (Acevin), a través del Observatorio Turístico de las Rutas del Vino de España, la herramienta de análisis de más utilidad existente actualmente para conocer la evolución del enoturismo español.
El informe refleja que hasta un 37,3% de aquellos que viajan a destinos vitivinícolas de nuestro país ya han visitado anteriormente la Ruta del Vino Ribera del Duero en sus 10 años de historia, lo que la sitúa la primera del ranking entre las 25 rutas del vino homologadas de nuestro país, por delante de las de Rioja Alta , Rioja Alavesa y Rueda.
Otro dato que evidencia el creciente atractivo de la comarca ribereña es que es la que más interés suscita entre los enoturistas. Prácticamente a 4 de cada 10 les gustaría visitarla, seguida por Rías Baixas (33,2%) y Rueda (30,1%).
El presidente de Ruta del Vino Ribera del Duero,Miguel Ángel Gayubo, se mostraba «sorprendido» por unos datos que conocía a través de DB. En su opinión evidencian que se están haciendo bien las cosas en la Ruta del Vino «y vamos en la buena línea» si bien atribuía en gran medida este éxito al prestigio alcanzado por la Denominación de Origen a la que va asociada así como a la calidad de los vinos ribereños. «Somos un buen complemento», subrayaba.
 En cualquier caso advertía de que no hay que echar las campanas al vuelo. «Creo que hay mucho por trabajar. No nos tenemos que dormir.Podemos estar de moda pero hay que seguir estando de moda. Y para eso hay que trabajarlo mucho, no hay más. Está bien pero tenemos que ser incluso más ambiciosos», manifestaba.
El estudio recoge, a través de encuestas on line a visitantes a las 25 rutas,  cuestiones referidas a las motivaciones del viaje; la organización; los destinos elegidos; el origen, edad y perfil profesional y sociodemográfico del visitante; el nivel de satisfacción o el gasto medio entre otros indicadores.
Las conclusiones resaltan que el enoturismo sigue siendo una modalidad de escapada que habitualmente se realiza en pareja (43%) o grupos reducidos de amigos (31,4%), aunque los viajes en familia empiezan a cobrar cierto peso (19%). También se constata que la demanda es predominantemente española y que el perfil sociodemográfico del visitante mantiene un equilibrio entre hombres (47,6%) y mujeres (52,4 %), con una franja de edad mayoritaria de entre 36 y 45 años, correspondiente a personas en activo pero sin tratarte exclusivamente de público con alto poder adquisitivo.
No suelen ser grandes entendidos en vino: un 52,1% se considera aficionado, un 23,4% principiante y un 17,5% apasionado o entusiasta. Ha subido el porcentaje de los aficionados y los entusiastas mientras que han descendido los principiantes, por lo que el enoturismo atrae al público interesado en el mundo del vino.

2,07 días de estancia

La estancia media en las rutas del vino es de 2,07 días (2,10 en el anterior), lo que constata que el enoturismo es un producto asociado a fines de semana y puentes. También se mantiene un equilibrio en la proporción entre los viajeros que pernoctan (49,3%) y los que no (50,70%), resaltando el carácter de proximidad de esta modalidad turística. Los hoteles de calidad media–alta y media, los alojamientos rurales y los apartamentos son sus favoritos y, aunque el uso de este tipo de establecimientos sube con respecto a los datos anteriores, el porcentaje de alojados en establecimientos hoteleros se ha reducido del 61,6% al 54,2%, habiendo ganado peso el alojamiento en casa de familiares y conocidos.  Asimismo, se ha producido un incremento de reservas con paquete turístico e internet, teléfono y email son los canales preferentes.
En cuanto al gasto económico del enoturista, la media diaria asciende a 133,98 euros, cifra bastante superior a encuestas precedentes. Vuelve a constatarse que sobrepasa el nivel de la media del turista español en sus viajes por España (31,9 euros) o el turista general extranjero (126 euros).